En el mundo de la farándula, tanto los medios como la opinión pública, gustan de confrontar a estrellas de un calibre similar, en la época de oro del cine nacional las dos máximas exponentes eran María Félix y Dolores del Río, ambas debutaron en la industria nacional a inicios de la década de los 40, aunque Lolita ya había hecho carrera en Hollywood y era más grande, en edad, que Félix. 

El público se dividió en dos grupos: los defensores incansables de La Doña, que la defendían a capa y espada exaltando su belleza, altivez y fuerte personalidad, y en el otro lado estaban los seguidores empedernidos de Lolita, que exaltaban su elegancia, majestad y garbo. Ambos grupos por supuesto, denostaban a la rival.

En 1959 el director Ismael Rodríguez logró unirlas en la película La cucaracha. Para tal odisea el cineasta tuvo hasta que hipotecar su casa (para cubrir el elevado salario de ambas). Y todo por que María rechazó a Elsa Aguirre como co-protagonista. Ella dijo: “Que me traigan a Dolores del Río”. Nunca imaginó que Lolita aceptaría la oferta. La única condición de Dolores es que ambas compartieran el crédito estelar. La Doña hizo concesiones. Incluso la historia se modificó para dar mayor peso a Dolores en la misma. Aun así se dice que María exigió al director (a escondidas claro), cobrar un peso más que su rival. El chiste era estar “por encima de ella”.

El recuerdo de ambas actrices incluso inspiró a Carlos Fuentes a escribir la puesta Orquídeas a la luz de la luna, Ellas, que no son ellas. María y Lolita son una referencia, un guiño, un homenaje a  María de los Ángeles y María de los Dolores. Dolores ya había fallecido para ese entonces y María le retiró el habla al escritor, pero ¿Realmente hubo rivalidad entre María Félix y Dolores del Río?