Una de las comedias más exitosas de los años 80 fue, sin duda Tres hombres y un bebé, que a su vez fue el remake de una cinta francesa de 1985. Llevada a la versión americana, en  1987, en el filme Ted Danson, Tom Selleck y Steve Guttenberg cautivaron con la historia de tres solteros acostumbrados a una vida llena de mujeres y diversión que se ven obligados a cambiar sus costumbres cuando alguien deja un pequeño bebé en la puerta de su casa. Todo indicaba que sería una comedia para recordar con gozo y regocijo, pero el tiempo la ha hecho célebre por algo mucho más inquietante.

En una de las secuencias de la película, el personaje de Celeste Holm sostiene en brazos al bebé ante la mirada de Ted Danson. En ese momento puede apreciarse a sus espaldas la figura de un niño situada entre las cortinas del fondo. El pequeño lanza una profunda mirada a los protagonistas mientras sujeta lo que parece ser un rifle.

Atendiendo a los rumores suscitados al respecto, al parecer “Tres Hombres y un bebé” se habría filmado en un edificio donde el pequeño de las imágenes se habría suicidado utilizando tal rifle. Según la leyenda negra, un niño habría atormentado al equipo durante el tiempo en que estuvieron rodando la cinta. Esta es la historia